¿Aprender una lengua o escalar una montaña?

Aprender un idioma puede ser un reto comparable a subir una montaña

Al principio, al empezar a caminar tenemos todas las fuerzas intactas y estamos llenos de energía. Sabemos muy bien lo que queremos y cómo conseguirlo, estamos motivados y la idea de superar nuestro reto nos llena de fuerza.

Cuando llevamos ya un rato caminando necesitamos descansar un poco y mirar el camino ya hecho para reforzar la idea de que lo estamos consiguiendo, para poder disfrutar de ese paisaje que vamos conquistando a medida que vamos subiendo. Sonreímos al pensar que estamos luchando por nuestro sueño.

Al mismo tiempo, las fuerzas empiezan a flaquear, nos sentimos algo cansados y los pies empiezan a dolernos. Un poco más arriba, hace ya más calor ( estamos subiendo una montaña en el sur y en verano), ahora empezamos a pensar que no tiene sentido estar ahí en ese momento, en la playa quizás se estará más fresquito, las rodillas empiezan a temblar a cada paso y al mirar hacia la cumbre y ver que aún nos queda un buen trecho empezamos a dudar de poder conseguirlo.

En este momento del ascenso, igual que cuando estamos en el camino de aprender una nueva lengua, dudamos de todo. De nuestra capacidad para llegar, del sentido de nuestra aventura, sentimos un vacío tremendo y pensamos que no hemos avanzado casi nada y nos queda demasiado por aprender para llegar al punto que nos habíamos marcado. Empiezan las dudas; “quizás era demasiado para mí..”, ” puede que me haya sobrevalorado..”, ” creo que nunca voy a llegar a mi meta..”.

Todas estas dudas que nos asaltan cuando nos encontramos a medio camino hace que muchas personas den media vuelta en este punto y vuelvan por donde han venido, desandando el camino, olvidando su sueño.

” Era demasiado difícil!”, ” Yo ya soy muy mayor para aprender otra lengua, no retengo nada”, ” Pensaba que podía hacerlo, pero no era así”, ” Me cansé de estudiar horas y horas y total, ¿ para qué ?” ; ” he estudiado durante años sin resultado, apenas sé decir dos frases”

Llegados a este punto no es fácil continuar el camino. Cuando adquirimos cierto vocabulario, somos capaces de comunicarnos en contextos como el restaurante, la tienda, saludar a alguien, comprar un billete de autobús, nos parece que es suficiente y seguir adelante nos supone un esfuerzo demasiado grande.

Sin embargo, la cumbre sigue ahí. Y nosotros hemos andado durante horas para llegar donde estamos. Un último esfuerzo a pesar de las dudas, a pesar del dolor de pies, a pesar del calor merece la pena ahora ya que la recompensa a nuestro esfuerzo y nuestra determinación nos espera un poco más adelante.

Merecemos creer que podemos conseguirlo todavía, así que sin fuerzas, casi sin esperanza seguimos adelante y luchar es lo que finalmente nos ofrece al menos el orgullo de no haber renunciado a nuestro sueño.

“El buen piloto, aún con la vela rota, desarmado y todo, repara las reliquias de su nave para seguir su ruta”. Séneca

Un día cualquiera de verano en mi patio..

Se me ocurrió que ahora es el momento de trabajar para mí

Hola, soy María y me encantan la naturaleza y el mar, también conocer a gente de diferentes lugares, así que he trabajado como intérprete de inglés y he estudiado francés. Ahora me dedico a dar clases online de español, después de años trabajando en clases presenciales. Soy apasionada y trato de vivir aprendiendo, siempre en compañía de mi familia, mis perros, la música, los pájaros..